Los Órdenes del Amor y Las Constelaciones Familiares

"Mi felicidad es plena cuando todos los que forman parte de mi familia tienen un lugar en mi corazón"

Bert Hellinger

 

En el trabajo con Constelaciones Familiares suele presentarse para ser observado por el cliente como el tema que trae a constelar está expresado en una alteración de los órdenes del amor. Los típicos problemas en las llamadas familias disfuncionales según la psicoterapia moderna, son reconocidos por Hellinger como producto de una alteración en los Ordenes del Amor. 

 

"Sólo si un paso sirve para apaciguar el sistema entero, sólo si todos los miembros de la red relacional se sienten aceptados y acogidos, se puede hablar de un Orden bueno, no afuera sino adentro" Bert Hellinger 

 

Para Hellinger creador de la terapia de Constelaciones Familiares, un orden impuesto desde afuera permanece en la superficie, mientras que un orden que emana del interior también actúa en lo profundo.

 

Los Ordenes del Amor como leyes que rigen la conciencia o alma familiar para el creador de las Constelaciones Familiares, se manifiestan o presentan de la siguiente manera:

 

En primer lugar, los Ordenes del Amor entre padres e hijos comprende que los padres den y los hijos tomen. Los padres dan a sus hijos aquello que antes tomaron de sus propios padres. Los hijos en primer lugar toman a sus padres como padres y en segundo lugar todo aquello que los padres le dan de mas.

A cambio los hijos más tarde, pasan a otros aquello que de sus padres recibieron, sobre todo a sus propios hijos.1

 

De manera sencilla esta ley establece la honra que el hijo(os) debe a los padres, pués de ellos le vino la vida, al honrarlos pueden tomar conciencia de la importancia de la misma y cómo usarla de manera digna, útil y abundante y a su vez cumplir con la ley de traspasarla a sus descendientes.

Cuando una persona, hombre o mujer, no cumple con esta condición de traspasar lo que recibió (no tiene hijos) generalmente la manera de establecer el equilibrio es trabajando en una actividad creativa, como el caso de los artistas con sus composiciones propias, infunden vida a lo creado y así cumplen con la ley (sus obras son sus hijos)

 

También en hermanos se manifiesta; quien estuvo primero tiene que dar al posterior y por su jerarquía también se le debe honra (ejemplo: el hijo menor que se dedica a ayudar al mayor y con ello sacrifica su identidad y su realización personal, está alterando el orden)

Los órdenes del amor difieren en las relaciones de pareja. Es necesario el reconocimiento de parejas anteriores, es uno de los principios para caminar libre de deuda en una nueva relación.

 

Los hijos de una anterior pareja fueron primero que la nueva pareja, con lo cual se debe honrar la presencia y llegada de ellos en jerarquía.

De estas distintas maneras puede verse la importancia de mantener los ordenes del amor en la relación. Quien llegó primero tiene mayor jerarquía.

También la pertenencia es parte de estos órdenes, todo el que llega a una familia pertenece. El sistema no acepta espacios vacios.

 

El alma no tiene exigencias socio-políticas. Si no hay orden el alma sufre y así lo expresa.

 

"Así como el oido difícilmente se habitúa a las disonancias, por mucho que se expliquen. Así nuestra alma difícilmente se hace a un amor sin orden" Bert Hellinger 

 

Conrad Ferdinand Meyer describe este movimiento de arriba hacia abajo en su poema La Fuente Romana:

"Un surtidor se alza para colmar, cayendo, el mármol de la concha que, a su vez, se vela, rebosa e inunda el seno de otra cavidad. De tanta riqueza entrega a la tercera su caudal y cada una toma y da al mismo tiempo"

 

Los órdenes del amor entre padres e hijos y entre hermanos comprende que todo el que tome honre el don recibido y al dador del que lo tomó. Quién de esta manera toma, acerca el don recibido a la luz, hasta que brille y aunque también de sus manos sigue fluyendo hacia abajo, su resplandor recae en el dador, como si, para volver a la imagen de la fuente romana, la concha inferior, en sus aguas que de arriba recibió, le reflejara a la superficie el caudal que encima de ella fluye y mas allá todavía el cielo. 

 

1 (Tomado de la obra El Centro se distingue por su levedad. Bert Hellinger)