Los órdenes del amor

La familia tiene  un alma común y una conciencia común. Esa alma y esa conciencia cuidan tres órdenes fundamentales.

 

El primer orden determina que cada miembro del sistema, vivo o muerto, tiene el mismo derecho a pertenecer. Si dentro de ese sistema a algún miembro se le niega el derecho de pertenencia, por ejemplo mediante valorizaciones morales, tales como: "el es un canalla" o "el es un bebedor " o " el ha tenido un hijo natural " o cualquier otra cosa que se diga de él, eso tiene las mismas consecuencias. En ese caso  hay determinadas personas que pretenden tener más derecho a pertenecer porque se consideran mejores. Pero el Alma Familiar no diferencia entre buenos y malos en ese sentido. Porque lo que llamamos el mal no es sino otro aspecto de la diversidad sobre la que puede erigirse el bien. Sin el mal no existe el bien. Una persona que es totalmente buena es terrible. O la persona que se considera perfecta es terrible. También es peligrosa. Aquellos que se consideran mejores son peligrosos. Estando cerca de personas que se consideran comunes uno se siente tranquilo y siente que forma parte.

 

Cuando a algún miembro de la familia se le niega el mismo derecho a la pertenencia, el alma familiar o la conciencia familiar trata de restablecer el orden mediante una compensación. Ese es el segundo orden fundamental que cuida el alma familiar y la conciencia familiar. Por regla general, para ello, la conciencia familiar conecta a una persona nacida posteriormente con la persona que fue excluida de manera que lo reemplace como compensación. La persona nacida posteriormente entonces sufre como aquel y se vuelve como aquel. A través de él el sistema tiene que enfrentarse de nuevo con el bien y el mal.

 

Para esa persona nacida posteriormente, la solución sería que reconozca la dignidad del excluido, o a aquel cuyo destino despierta el miedo en los demás, motivo por el que lo excluyen y olvidan, como a veces sucede con mujeres que murieron en el parto o niños que mueren a temprana edad, etc. los cuales no se mencionan para cubrir el dolor y pasan a ser excluidos.

 

Reconociendo la dignidad de esas personas se logra la compensación. Así el sistema queda en paz y no es necesario que algún miembro posterior lo reemplace.

 

El tercer orden fundamental exige que aquellos que estuvieron antes en el sistema tengan prioridad ante los que aparecieron posteriormente. El alma familiar y la conciencia familiar entonces cuidan sobre todo el derecho de los anteriores y sacrifican a los que llegaron posteriormente como compensación. Si la prioridad de los anteriores es respetada, los posteriores quedan libres, podría referirse a parejas anteriores donde la nueva relacion se beneficia de la pérdida de la primera, hijos que vinieron antes y no son reconocidos, entre otros ejemplos.